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La guerra fría ha llegado a New Eden

Cuando escribo estas líneas me viene a la mente hace cuatro años escribiendo la crónica de la batalla de Asakai que esa misma tarde ocurrió la de B-R. Fue un bonito recuerdo de que es complicado predecir lo que va a suceder en un universo tan cambiante como EVE Online. Ambos acontecimientos, aún dignos de mención, no dejan de ser anecdóticos en el contexto en el que se producen.

De lo que quiero hablar aquí es de la enorme guerra fría que se viene encima y la consecuencia directa que tendrá para el futuro de nullsec y la política.

Durante unos años hemos estado esperando a que las diversas iteraciones y retoques al sistema de soberanía nos permitieran tener una imagen global de cómo CCP con ayuda del CSM quieren que nos peguemos entre nosotros por tener territorio en el que vivir. Pero durante mucho tiempo, faltaban piezas en el puzzle. Preguntas que necesitaban respuesta, necesidades que debían ser satisfechas, etcétera.

Con la introducción de las Citadel y especialmente con Ascension se ha completado en gran medida la imagen que buscamos. El ciclo de vida completo de la vida en nullsec y de la organización desde lo pequeño a lo grande.

Parece que el paradigma actual consistirá en la formación de mercados locales, soportados por la producción local de mineros, investigadores y productores locales y una importación/exportación testimonial, en teoría. Aunque esto todavía necesita retoques.

La visión presentada en los últimos 2-3 Fanfest va en esta dirección. Que nuestros imperios sean más autárquicos y menos dependientes, pero que existan vectores de conflicto que hagan que no nos contentemos con lo que tenemos a día de hoy, y que el sistema de soberanía sea lo bastante fluido y simple como para que escalar con n+1 no sea suficiente para ganar sin combatir.

Dado que a estas alturas estamos cerca de este punto aunque todavía existen diferencias menores y retoques que hacer, las alianzas han reaccionado en consecuencia y se han posicionado para el largo invierno, un gran letargo sin grandes conflictos a la vista salvo que hubiese un drama de última hora. No parece que nadie quiera mover un dedo porque hay un objetivo en mente de todos, y es el futuro de la guerra en nullsec.

Si hemos aprendido algo los últimos años y sobre todo la World War Bee es de la importancia que tiene la supremacía capital y supercapital bien sostenida con flotas subcapitales. Entre que la fatiga de salto de CCP Greyscale dió un golpe de gracia al llamado «Apex Force» y el cambio más reciente al rol de las supercapitales, ahora parece más evidente que nunca la importancia de poder poner sobre la mesa un número considerable de naves capitales para hacer frente a nuestro enemigo.

Las capitales son más baratas que nunca y un piloto puede sentarse en ellas en 8-12 meses y empezar a aportar. Además, gracias a los cambios a las anomalías, también sirven como fuente de ingreso. Y de ahí a juguetes más grandes, el tiempo necesario es otros 8-12 meses adicionales.

Es evidente que para las alianzas tener miembros ricos con assets dispuestos a usarlos en batalla es mucho más importante que tener cantidades ingentes de ISK para pagar el reembolso.

No es de extrañar que todas las alianzas estén enfrascadas en potenciar su actividad industrial, en tener sus Sotiyo echando humo produciendo capitales y supers para los pilotos que si no ya, muy pronto las van a necesitar.

Estamos presenciando la mayor carrera armamentística que ha vivido EVE Online en toda su historia y el ganador no es aquel que tiene más, sino el que sea capaz de engarzar el poder supercapital con el apoyo subcapital en tiempo y forma y todo gracias a que las capitales y supers son más baratas y fáciles de adquirir que nunca y a la seguridad adicional que aportan las citadel.

Sin embargo no basta con tener muchas. Hace tiempo que la antigua CFC tiene más supercapitales y titanes que la suma del bloque oponente, Pandemic y Northern Coalition. La diferencia suele estar en la capacidad de asestar golpes certeros con ellos. Hasta hace poco, la acumulación masiva de supercapitales tenía como objetivo la disuasión y el temor al «Apex Force». La batalla de B-R fue el último exponente de esto. Un choque de titanes (sic) en el que se hizo mucho ruido, se perdió muy poco (en términos relativos a las capacidades económicas de los contendientes) y se demostró que las peleas de gallitos a veces venden muchas suscripciones a CCP.

En los próximos meses veremos muy poco movimiento. Desde luego, nadie va a mover ni un dedo antes del Fanfest porque no se sabe cual va a ser la próxima vuelta de tuerca. Se intuye que está al caer el evento de los Blood Raiders relacionados seguramente con la plaga de Kyonoke y muy posiblemente algún rebalance más. Pero no vemos a corto plazo la introducción de nada que cambie de forma definitiva las reglas.

Ni siquiera la transición de las POS al nuevo sistema que se pretende implementar gradualmente tiene aspecto de ocasionar grandes luchas territoriales. El terreno se ha sembrado con Fortizars, Keepstars y Sotiyos y sus dueños se ocuparán de sacarle el máximo partido entre sí, mientras en secreto afilan su arsenal.

El poder disuasorio es importante. Cualquier alianza que se precie necesita tener la capacidad de plantar cara a flotas supercapitales enemigas. De lo contrario, se ven condenados a besar el anillo una y otra vez y a vivir bajo el yugo y la voluntad de un tercero. Además, la potencia de fuego es una carta muy pesada sobre la mesa a la hora de negociar. Pero no vemos en el futuro posibles movimientos de interés que puedan determinar el futuro de nullsec.

Parece que las gigantescas olas de la guerra de iwantisk que sacudió y de qué manera el océano de 0.0 han terminado por dar sus últimas sacudidas y el agua se ve calma y cristalina. Me pregunto por cuanto tiempo, porque la estabilidad y la falta de conflicto nunca es buena para el juego.