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El sueño de Pipsy

Sólo en nuestros sueños somos libres. El resto del tiempo necesitamos un salario. - Brujerías (Terry Pratchett).

Hace unos meses, la comunidad hispana se encontraba en uno de sus mejores momentos. Se había dado la casualidad, casi podríamos decir que milagrosa, de que apenas existían fricciones entre las corporaciones hispanas y los canales habían bajado el tono clásico de provocaciones e insultos continuos que eran el tono predominante hace unos años.

Además, el podcast Palabra de Bob en el que tuve el placer de colaborar en varias ocasiones, contribuyó de manera notable a estrechar lazos y limar viejas asperezas. Quizá porque hablando se entiende la gente o porque es imposible odiar de forma permanente.

También, la inclusión del clon alpha trajo al EVE muchísima sangre nueva, totalmente ignorante de estas eternas rencillas entre los veteranos. Eso y que muy probablemente, algunos de los miembros más tóxicos de la comunidad, ya no se encontraban jugando para agitar el avispero.

Como quiera que sucediera para que se alinearan las estrellas, empezamos a mantener contactos un grupo de gente muy nutrido, a raíz de las experiencias con la Escuadra Salamandra y los wormholers de Glory Hole parecían estar sentándose las bases de un proyecto mayor, a mayor escala, con el objetivo de crear un lugar para los hispanos de EVE Online que por muchos motivos, no existía.

Es algo que todos los novatos se preguntan a menudo: ¿por qué no hay un grupo hispano grande en el mapa? ¿Qué es lo que hace que no seamos poderosos?

Hay quien piensa que es un motivo cultural. Yo, de hecho, también lo pensaba así hace años. Sin embargo, la realidad a menudo es más simple de lo que parece. Lo que faltan son números, sin más. Hay muchos hispanohablantes, pero muchos también separados por más de 6 horas de diferencia horaria, lo cual hace en la práctica imposible sostener un proyecto en conjunto a menos que los números lo respalden.

Quiero dejar muy claro que no creo que se trate ni de falta de talento, ni de falta de gente competente o experimentada en el juego o en tratar con otros. Es fácil tirarnos piedras a nosotros mismos y echarnos la culpa de esto, pero en cuanto te relacionas con gente de todo el mundo ves que más o menos casi todo el mundo es igual. Casi todo el mundo quiere lo mismo y los arquetipos y personalidades se van repitiendo.

No hay mucha gente digna de la confianza del liderazgo, no hay mucha gente dispuesta a ayudar, no hay mucha gente competente para liderar flotas grandes, no hay mucha gente capaz de disfrutar el tedio de la logística. Si asignamos porcentajes ficticios a estas actividades, nos daremos cuenta de que si los anglosajones nos superan en 10:1 es más fácil que haya muchas más personas con esas aptitudes o capacidades que hablan inglés, que que hablen español. Lo que pasa es que es fácil hacer la lectura opuesta y perniciosa: los ingleses son mejores que nosotros y nosotros somos unos vagos y unos incompetentes. No, sin más, es una cuestión de números.

A lo que sí afecta la cultura es al modo de interactuar unos con otros. Aquí sí que debo dar la razón a los estereotipos, puesto que en mis años como diplomático he tenido la ocasión de tratar con gente de muchos sitios sí que es verdad que se notan ciertas tendencias. Los rusos son obcecados y casi nunca dan su brazo a torcer. Se odian entre sí pero odian más al resto. Los alemanes son muy cuadriculados, esperan un esquema claro y una forma de hacer las cosas determinada, no les gusta la improvisación. Los hispanos somos pragmáticos y nos va la marcha. Damos por hecho que todo el mundo asume una serie de normas básicas, nos da miedo hacer uso de la autoridad para que no nos tilden de tiranos, pero nos va más la marcha que a un pavo la mierda. El "hispano caliente" es cierto: nos puede la boca y la fanfarronería.

Aún a riesgo de haber sonado algo racista o clasista en el párrafo anterior, hay que entender que las generalizaciones siempre son injustas y no todo el mundo cabe en ellas. Sin embargo, creo que sirven para ilustrar algo importante: el mayor motivo de desencuentro entre jugadores es casi siempre el mismo y son intereses enfrentados o falta de comunicación. Cuando se juntan ambas, tenemos la receta para el desastre.

La figura de diplomático en EVE Online existe por la misma razón que fuera. Es necesario tener una figura que represente a un colectivo, que sea una persona de fiar, que pueda negociar en nombre de otros y que pueda evitar así las fricciones que surjan porque no todo el mundo tiene don de gentes.

Pero hay más. La clave de la diplomacia está en que todo el mundo, desde el primero hasta el último, quiere algo en este juego. Averiguar lo que cada uno quiere realmente no siempre es fácil, pero una vez lo sabes, es muy fácil persuadir a esa persona hacia la causa que tú quieras o que a ti te convenga. Por supuesto, es un juego al que todos juegan y que no nos pilla por sorpresa. Por encima de esto indudablemente está la propaganda, la opinión pública, la manipulación de al misma y el interés de todo por lograr sus objetivos al menor precio posible.

Pero como digo, todo el mundo quiere algo. Unos quieren ISK, otros quieren un sitio donde vivir, otros quieren una experiencia de juego concreta, otros quieren que les adulen y les hagan caso, otros quieren "poder". A mayor escala, cuando hablamos de entidades como alianzas o coaliciones, el qué quieren suele reducirse a estabilidad, dinero, lealtad y/o contenido. Dale a alguien lo que quieres, o mejor aún, no se lo des pero házle creer que puedes dárselo, y lo tienes en tu bolsillo.

Yo he negociado en nombre de TEST no éramos capaz de poner más de 15 personas en una flota porque nos estábamos desangrando y no teníamos donde caernos muertos. Ahora mismo TEST es una de las alianzas más fuertes del juego de nuevo y puede respaldar sus palabras con actos y desplegar decenas de supercapitales y cientos de subcapitales. ¿Cómo se consigue que cuando estás en tu peor momento te sigan haciendo caso? Pues literalmente lo que dije en el párrafo anterior. Sin embargo, hay que tener en cuenta que tus palabras te llevan hasta un cierto punto y no más lejos. Y que si faltas a ellas, entonces date por muerto y dedícate a otra cosa.

Y aquí quiero llegar. La honestidad es el arma más poderosa que tenemos en EVE tanto para persuadir a nuestros aliados o enemigos, como para conseguir lo que queremos, a menudo a un precio bajo o gratis. Es lo que te da capacidad de negociación. Pero incluso sin tener el interés de sacar nada a cambio, es lo que hace que la gente te escuche, te respete y tenga en consideración lo que tengas que decir, si es que tienes algo que decir.

La honestidad no consiste solo en que lo que digas sea cierto, significa que a veces tienes que decir y hacer cosas que sabes que van a ocasionar un daño pero que hacen falta por el bien de todos. No todo el mundo es capaz de ver o velar por el bien común y tampoco hemos de considerar esto como una invitación a la sinceridad infinita que enarbolan algunos que creen que decir su opinión, aunque sea hiriente e irrelevante, es necesario en todo momento.

Lo que digo es que es importante rodearse de gente honesta. La gente honesta no te hace la pelota y te dice sí a todo. La gente honesta te dice que estás a punto de cometer una insensatez y que deberías pensarlo dos veces porque estás bajo la influencia de un calentón o porque no estás viendo otro punto de vista y tú, como eres honesto y tienes un cierto grado de humildad, escuchas ese consejo y te das cuenta de que en realidad, es posible que tu punto de vista no sea tan bonito como creías y que merece la pena reconsiderarlo.

Y si pese a todo lo haces, ser honesto implica apechugar con las consecuencias, aceptar nuestros errores y apropiarnos de ellos, en lugar de convertirnos en un reguero de excusas e intentos de mirar hacia otro lado. Porque eso lo único que señala es un liderazgo incompetente, poco fiable, volátil y que a las primeras de cambio va a fallar.

Porque todo el mundo funciona de maravilla cuando no pasa nada, pero en el momento en el que tu edificio empieza a arder hay gente que empieza a correr gritando en círculos y otros que se juegan su pellejo para salvar a todos. Y a menudo los que parecen de un grupo en momentos de calma, demuestran ser todo lo contrario.

Esto en EVE lo vemos en el hecho de que hay muchos CEOs y pocos líderes. Por eso hay tan pocas alianzas y proyectos capaces de sobrevivir al paso de los años. La prueba más difícil para una corporación es soportar su propia conviencia en momentos difíciles. Porque es ahí cuando se quitan las caretas y ves que la presunta amistad era solo una excusa para esconder los intereses. Es en momentos difíciles cuando ves lo que cada uno quiere y cuando te das cuenta de que algunos proclamaban un discurso que se contradice frontalmente con sus actos.

Yo puedo contar con los dedos de una mano los "líderes" que he conocido en EVE Online. El actual CEO de TEST y que fue mi compañero en el cuerpo diplomático cuando todo se fue al traste, encaja en ese perfil de persona a la que seguiría a donde él diga. Y no considero a casi nadie digno da esa confianza personal.

Los líderes se equivocan, son conscientes de sus limitaciones, tienen su buena dosis de ego y gusto por el clamor popular, pero son humildes también y capaces de hacer autocrítica. Es gente que por su forma de ser, a menudo sabe que necesita rodearse de personas frías y calculadoras que domen sus impulsos y sus calenturas.

Yo fui segundo al mando de Sapporo durante su primer año y medio como CEO y de broma me hacía llamar el "designated driver" al igual que el compañero que cuando sales de fiesta no bebe para conducir de vuelta a casa. Siempre me ha gustado poder aportar un punto de vista más sosegado porque no me considero una persona impulsiva o impaciente. Y por eso siempre intenté ayudar en ese sentido. Y cuando fui director, elegí a gente que no me hiciera la pelota porque tenía poder, sino a gente en la que poder confiar para decirme que era idiota llegado el caso. Y lo hicieron. No muchas veces, pero lo agradecí. Pero el estar en contacto con todo tipo de personas te ayuda a distinguir patrones y a aprender que no todo el mundo es tan diferente entre sí.

Yo no soy especial, he estado en el sitio adecuado, con la gente adecuada, y he podido aprender de ello. Y gracias a ello, puedo hoy en día distinguir cuando me están vendiendo la moto o cuando realmente están siendo honestos y quieren ayudar y sentar las bases de algo mejor.

Es en este punto de la historia cuando K Reilly me presenta a Pipsycola, o Pipsy, como se le conoce habitualmente, el contacto diplomático de Glory Hole. Pipsy nos reúne en un canal con intención de estrechar lazos entre la comunidad hispana y nos ofrece a ciertas personas un papel "neutral" o "mediador" para justificar nuestra presencia en el mismo, ya que aunque no pertenezcamos a ninguna corporación hispana, somos miembros relevantes o conocidos de la misma. Uno soy yo, la otra persona es Ciniel, a quien tuve el placer de conocer gracias a Palabra de Bob y al podcast de Juvenius y con quien trabé amistad dado que ambos compartimos ideas comunes al respecto de la comunidad.

Pipsy al igual que muchos otros, era consciente de mi reticencia a formar parte de cualquier proyecto con bandera hispana. No porque fuera hispano, sino porque yo no puedo formar parte a estas alturas de ninguna otra cosa que no sea TEST. Hay quien me lo ha reprochado, pero me gustaría explicar que esto no es por amor ciego por unos colores. TEST es donde está la que yo considero mi familia, la gente que ha cruzado el charco para venir a verme y la gente con la que hablo y en la que confío. Esto va más allá del EVE, son mi comunidad y este es mi sitio. Eso no significa que no pueda intentar ayudar en la medida que yo humildamente pueda a cualquier proyecto que lo desee. Y como siempre he tenido interés por ayudar a la gente nueva a dar sus primeros pasos, la idea de Pipsy me gustó desde el principio.

Pipsy había visto crecer a Escuadra Salamandra y a Glory Hole y le gustaba lo que veía. Y como persona pragmática y proactiva que demostró ser, quería poder ofrecer esa experiencia a los nuevos jugadores, pero sin estar reñida a atarse a un lugar del espacio concreto. El sueño de Pipsy consistía en crear una alianza o grupo de corporaciones que existiera en cada lugar del espacio de modo que los jugadores hispanos que así lo desearan pudieran tener un sitio al que ir. Mineros a minar, exploradores a explorar, pvperos a reventar naves, etcétera.

Un sueño simple pero muy ambicioso y difícil de llevar a cabo. Pipsy quería que Ciniel y yo velásemos por el interés de este proyecto como partes neutrales para poder ayudar al liderazgo con nuestra experiencia y así no permitir que se tomasen intereses partidistas que acabasen en luchas internas de poder. Porque es algo muy frecuente, en cuanto creas una jerarquía funcional hay quien necesita empezar a trepar por ella para sentirse realizado. Esto engarza con lo anterior. Algunos quieren eso, aunque lo negarían si les torturase la Inquisición. Sin embargo, se nota y es muy evidente para los ojos que quieran verlo y las orejas que sepan escuchar a través de palabras bonitas.

Yo fui desde el principio muy escéptico y crítico con la idea. Aunque es cierto que no pude desarrollarla porque me fui del juego, mis primeras reuniones y conversaciones con todas las personas involucradas iban en ese mismo sentido. Y llegados a este punto en el que he explicado mi opinión, creo que es fácil intuir el por qué. He visto demasiadas veces el mismo esquema repetirse, y no quería meterme en una situación donde yo ostentase una posición de poder ficticio porque sé perfectamente que quien tiene el poder nominal al final acaba desplazándote haciendo uso de él. Pues el poder está donde la gente cree que reside. Y un CEO de alianza siempre va a tener más poder real que un "consejero" o como quieras llamarlo. Por cuestiones prácticas y lógicas, esto es así. De manera que salvo que se dé el milagro de que todo el mundo sea honesto y cumpla con su palabra, no puede funcionar.

Para ostentar el poder hay que tenerlo, es tan simple como eso. Igual que cuando era 2º de TEST yo tenía el 100% de los shares de Upvote la corporación ejecutora de mi alianza, tenía director y tenía la potestad de echar a quien quisiera o robar lo que quisiera sin más que levantar un dedo y hacer click. Y en el instante que renuncié a mis capacidades, lo devolví todo tal como se me fue confiado. Porque es la forma correcta de hacer las cosas, aunque en EVE esto casi nunca pasa y acaba habiendo pataletas infantiles que acaban con alianzas enteras.

El poder para muchos es un fin, como digo, el que quiere poder una vez lo tiene ya no tiene más que seguir alimentando su ambición personal y esto casi siempre lleva al fracaso. Yo sin embargo creo que el poder es un medio para hacer cosas prácticas. Porque creo en el liderazgo como un acto de servicio a los demás, por el que he perdido cientos de horas de mi vida personal y me costó también mi salud al final y por eso lo dejé y por eso he sido tan reticente y escéptico a la hora de aceptar ningún cargo nominativo o real en ninguna parte.

El problema del sueño de Pipsy no es la ingenuidad, no es la falta de talento, no es la falta de ambición ni la falta de la gente correcta. El problema es la naturaleza humana. Me gusta mucho cómo lo describe Lord Vetinari, Patricio de Ankh-Morpork en una conversación con el Capitán Vimes en el libro "Guardias, Guardias" y que paso a reproducir a continuación:

Pipsy no pudo llevar a cabo su proyecto tal y como habría querido debido a que la vida real se interpuso por el camino. Me consta que Ciniel sí que respaldó un proyecto similar hasta no hace mucho y del que yo no tenía conocimiento hasta mi regreso esta semana pasada.

Yo quiero creer que el sueño de Pipsy sigue vivo y que es factible. Lo que hace falta es, si me permitís la expresión castiza, echarle cojones.